
“Este estudio demuestra que nos niños y niñas aún están desolados y aterrados por lo que ha ocurrido. Muchos tienen pesadillas y no han superado el desastre. No tienen ropa adecuada, han perdido sus juguetes y sus escuelas aún están cerradas. Estas pérdidas son simplemente demasiado para un niño. Si no reciben la ayuda necesaria para afrontar los problemas emocionales tendrán baja autoestima e inseguridad a lo largo de su vida”, explica Lucía Losoviz, responsable de Programas Internacionales.
