
La desnutrición es la consecuencia de varios factores: la ingesta insuficiente de alimentos, la falta de una atención adecuada y la aparición de enfermedades infecciosas. Pero, además, hay otras causas indirectas como la pobreza, la desigualdad o la escasa educación de las madres.
En la actualidad, casi 200 millones de niños menores de cinco años en el mundo sufren desnutrición crónica, lo que les puede producir retrasos físicos y mentales irreversibles. Se trata de un problema de gran magnitud, por el número de niños afectados y por la falta de atención que recibe.

