
Los marfileños que escaparon de su país y se encuentran refugiados en el noroeste de Liberia, se encuentran ahora con una carencia total de refugio, agua potable y con cada vez menos alimentos. Una situación que corre en paralelo al incremento de la presión entre las comunidades de acogida de los refugiados, que ya contaban con limitadas instalaciones sanitarias y escasos espacios para alojar a los refugiados.
