
En el año 2000, los países miembros de las Naciones Unidas, junto a varias organizaciones internacionales, concertaron ocho objetivos de desarrollo internacional dirigidos a mejorar para el 2015 la dramática situación de los países más empobrecidos del planeta. El primero de ellos pretende reducir a la mitad el número de personas que viven en situación de pobreza. Según Naciones Unidas, actualmente son casi 1.000 millones de personas las que viven con menos de 1 euro al día.
Y Aunque los Objetivos del Milenio se refieren a la mejora de la situación de todas las personas que sufren la pobreza, ésta afecta especialmente a aquellas más vulnerables: los niños y niñas. La pobreza infantil no sólo supone malnutrición y también la encontramos en nuestro entorno más inmediato. En Europa, 19 millones de niños y niñas está en situación de pobreza. En España tenemos una de las mayores tasas de pobreza infantil de toda la comunidad europea: Uno de cada cuatro niños y niñas en nuestro país vive bajo el umbral de pobreza.
¿Dejamos que la pobreza infantil sea una cuestión de suerte o lo cambiamos? Aunque los objetivos del Milenio abarcan a toda la humanidad, se refieren principalmente a la infancia. ¿Por qué?
Porque la infancia tiene derechos. Todos los niños y niñas nacen con derecho a la supervivencia, a la alimentación y nutrición, …a la salud y la vivienda, a la educación y a la participación, la igualdad y la protección. Se trata de derechos consagrados, entre otros, en la Convención sobre los Derechos del Niño el tratado internacional de derechos humanos de 1989. La lucha contra la pobreza y la exclusión social, de adultos y de niños, nos concierne a todos nosotros.
Más información, en la web de la Campaña «Haz ruido por los objetivos de desarrollo del Milenio«.
